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Cuando alguien usa el sistema de mensajes MSN (Messenger), ya sea desde una computadora o desde otro tipo de dispositivos como los celulares, probablemente no sepa que este servicio de comunicación está controlado por una gran empresa que puede darse el lujo de impedir su uso a un país entero. Por decisión de la compañía Microsoft, Cuba tiene suspendido el acceso a este servicio, (Granma, 9 de junio de 2009). Esta resolución de la multinacional en definitiva favorece a una decisión que se está llevando adelante en la isla desde hace años: la migración al software libre. La gran mayoría de los programas de utilización masiva (como Office, AutoCAD, muchos juegos de computadora) se distribuyen como “Software Privativo” o “Software Propietario”. Esto quiere decir que su utilización implica la aceptación de un contrato o “licencia” que indica quiénes y en qué circunstancias pueden usar el programa en cuestión. Es importante señalar que no se trata (sólo) de una cuestión de precio: las copias piratas abundan, con el consentimiento tácito de las empresas, ya que permiten popularizar sus aplicaciones y acostumbrar a los usuarios a sus productos. De esta manera, cuando un usuario se encuentra en un lugar donde se prevé la compra de software (empresas, teparticiones públicas, centros de enseñanza e investigación) se inclinen por adquirir lo que ya conocen. La cuestión más profunda pasa por la prohibición de conocer cómo están hechos los programas y, por lo tanto, saber a ciencia cierta qué es lo que hacen o son capaces de hacer. Asociado a estas limitaciones, las licencias mencionadas impiden la modificación o adecuación de las aplicaciones. Estas restricciones están estrechamente relacionadas con el sistema de patentes, impulsadas fuertemente desde las autoridades norteamericanas como estrategia hacia el resto del mundo. Por el contrario, el llamado Software Libre es aquel cuya licencia permite conocer su interior, y alienta a modificarlo para adecuarlo a las necesidades de usuarios particulares. Además, permite el uso de los programas para cualquier fin y permite su redistribución libremente. La intención de estas “libertades” (como la llama el fundador del Movimiento de Software Libre, Richard Stallman) es la de compartir, la de promover la cooperación solidaria entre programadores y usuarios. La venta de Software Propietario produce ingresos mayoritariamente para las empresas matrices, generalmente asentadas en Estados Unidos y Europa; el software libre, vendido o “regalado”, permite que los programadores o usuarios autóctonos puedan dominarlo y brindar servicios de mantenimiento, capacitación, etc., sin depender de las estrategias de ningún monopolio. Ya en el año 2002 el Ministerio de Informática y Comunicaciones de Cuba había diseñado una propuesta estratégica para el uso de software libre. Sin embargo, el proceso de migración fue lento, en comparación con Venezuela. Este año Cuba ha dado pasos especialmente importantes en ese camino. En febrero lanzó su propia versión del sistema operativo GNU/Linux (el más serio rival de Microsoft Windows) denominado Nova. Hace unos días, produjo la segunda versión de ese sistema; en tanto, en la Universidad de Ciencias Inforáticas de La Habana se están desarrollando aplicaciones de diferentes tipos bajo el modelo de Software Libre. El Decano de la Facultad Técnica de la Universidad de Ciencias Informáticas de la Habana , Héctor Rodríguez Figueredo, explicó que “el movimiento del software libre es más cercano a la ideología del pueblo cubano, sobre todo por la independencia y soberanía” (citado por eleconomista.es del 11 de febrero de 2009). Un gobierno que impulsa el software libre da pasos claros en favor de la independencia tecnológica y la soberanía nacional. J. R. -SIEMPRE ES 26 BOLETÍN Nº 12
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